Que embriagante felicidad es ser católico y ¿saben por qué? Pues porque siendo católicos podemos aspirar a ser santos y ¿saben qué es lo que ganamos cuando nos convertimos en santos? ¡Claro, acertaron, ganamos el increíble poder de que nuestro cadáver se vuelva incorruptible! No, no se desmayen, es cierto.
¡Que dicha, obtener tan fantástico don de la providencia! Lo mejor de todo es que al volvernos incorruptibles, nuestro cuerpo será exhibido en alguna catedral y miles de feligreses nos verán a través de una vitrina a diario y serán testigos del “milagro” y dejarán dinero en las catedrales. No se ustedes, pero yo no puedo esperar para convertirme en santo.
En esta página se muestran distintos casos de cuerpos incorruptibles de santos. Sean testigos de la serena belleza de Santa Bernardette, observen al Papa Juan XIII entreteniendo a un extenso grupo de feligreses, ni la mujer barbuda del circo local tendría más público. Deliren con la apropiada música que acompaña a cada galería…
…Ah, hablando de cuerpos incorruptibles, todos sabemos que Rasputin era un monje y si bien no fue un “santo” al menos una gran parte de su cuerpo si es conservada celosamente en este museo en Rusia…

En una ocasión tan especial como es el primer onomástico de esta página, nos enorgullece decir que a lo largo de estos 365 días hemos cumplido cabalmente nuestra misión primordial que desde el inicio nos propusimos,…¡hacer perder el tiempo a nuestros lectores!, pero entre todos aquellos queremos agradecer de manera especial a quienes colaboran con sus valiosos comentarios, enriqueciendo nuestra noble labor de escribir mentiras, pero de manera aún más especial a aquellos que defienden a la Santa Iglesia Católica, a los fans trasnochados del impostor de Paul Mc Cartney, a los nazis, a los fanáticos del Invasor Zim, a los fanáticos de Laura Pausini, a los anónimos, a los maestros disidentes, y a todos los seres cuya inteligencia esta más allá de nuestra comprensión, gracias por darnos material interminable para nuestro compromiso de llevar hasta ustedes nuestros ignorantes delirios, esperamos poder contar con su valiosa participación por el tiempo que duremos escribiendo en esta su pagina, gracias por leer “El Phineas”.
Existen personas que odian a los animales, la verdad no es mi caso, yo los adoro, claro que no al grado como para no comérmelos, pero siempre he sentido una gran debilidad por ellos y desde pequeño, una gran cantidad de mascotas han desfilado por mi patio.